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viernes, 23 de octubre de 2026

El madroño y la mariposa del madroño

El madroño (Arbutus unedo) es un arbusto o pequeño árbol de hoja perenne, propio de la región mediterránea. Sus hojas son verdes y brillantes, sus flores blancas o rosadas tienen forma de pequeñas campanillas y sus frutos, redondos y rugosos, pasan del amarillo al rojo intenso cuando maduran, normalmente en otoño. Aunque son comestibles, conviene no abusar de ellos, ya que cuando están muy maduros pueden contener cierta cantidad de alcohol producido por la fermentación de sus azúcares.


Pero el madroño es mucho más que un árbol bonito. Sus flores proporcionan néctar a los insectos cuando muchas otras plantas ya han dejado de florecer, mientras que sus frutos alimentan a aves y mamíferos, es decir, es una auténtica despensa otoñal del bosque mediterráneo


La mariposa del madroño (Charaxes jasius) es una de las mariposas diurnas más grandes y llamativas de Europa. Sus alas combinan tonos marrones, negros y anaranjados, con pequeñas manchas azuladas y unas prolongaciones que parecen colitas.


Su curiosidad más interesante es que sus orugas se alimentan principalmente de las hojas del madroño. La mariposa adulta, en cambio, busca líquidos azucarados de frutas maduras y otras fuentes de alimento. Es un ejemplo precioso de la estrecha relación entre una planta y un insecto.


En los jardines históricos del Palacio Real de Aranjuez, el madroño forma parte de ese mundo vegetal que convierte los jardines reales en auténticos museos vivos. Su presencia recuerda que los árboles también tienen una historia cultural: se plantan por su belleza, por sus frutos, por su rareza o por el significado que adquieren con el paso del tiempo.


El famoso escudo madrileño del oso y el madroño tiene un origen medieval. Según la tradición histórica, en el siglo XIII surgió un conflicto entre el Concejo de Madrid y el Cabildo eclesiástico por el aprovechamiento de los terrenos comunales. El acuerdo atribuyó al Cabildo los pastos y al Concejo los árboles y la caza. La tradición explica que el emblema municipal pasó a representar al animal erguido junto al árbol, mientras que el Cabildo conservó el oso en su propia simbología. Así se habría simbolizado la diferencia entre los derechos sobre los pastos y los aprovechamientos forestales.


Hay, además, un pequeño misterio botánico: no está claro que el árbol representado originalmente fuese realmente un madroño. Se ha propuesto que pudiera tratarse de otro árbol de la zona, como el almez. La identificación con el madroño terminó consolidándose en la tradición popular y heráldica.

Las siete estrellas que rodean el escudo completan su personalidad. La imagen se hizo tan popular que en 1967 el escultor Antonio Navarro Santafé realizó la conocida estatua de bronce de la Puerta del Sol, convertida desde entonces en uno de los símbolos más reconocibles de Madrid.


Así que el madroño une tres mundos fascinantes: la biodiversidad mediterránea, la historia de los jardines reales y la memoria medieval de una ciudad. Y, mientras el oso madrileño parece vigilar su árbol, una mariposa de colores espectaculares puede estar alimentándose de sus hojas.

viernes, 28 de octubre de 2022

Papilio machaon y Foeniculum vulgare

Esta semana hemos podido disfrutar en el jardín del CEPA El Inestal de la presencia de orugas de Papilio machaon sobre una de sus plantas nutricias, el Foeniculum vulgare (Hinojo). 


La Papilio machaon es una de las especies de lepidóptero diurno europeo más vistosas y más fáciles de ver en la Península Ibérica. Tiene entre 32 y 80 mm de envergadura y se caracteriza por sus alas de color negro y amarillo crema. Las alas inferiores presentan ocelos en rojo y tienen colas, es por ello que en inglés se la llama swallowtail (cola de golondrina).


Las orugas disponen de coloración aposemática, es decir, presenta una coloración para tratar de intimidar a posibles depredadores y que pasen de largo. Destaca el color verde, negro y naranja.


Cuando se sienten amenazadas sacan un órgano anaranjado que tienen en la cabeza (osmeterio), algo parecido a los cuernos de un caracol. Realmente se trata de una glándula que emite un olor acre para intimidar a posibles depredadores.


El hinojo es una de las umbelíferas más corrientes de los campos de cultivo abandonados y márgenes de caminos. Se conoce por sus hojas divididas laciniadas, las inflorescencias de color amarillo-verdoso y, sobre todo, por su fuerte aroma a anís. Su bulbo se ha utilizado en ensaladas y sus hojas y semillas para eliminar los gases digestivos, de hecho, era costumbre añadir hojas de esta planta a las alubias para contrarrestrar sus efectos flatulentos.